Lana de vidrio, el aislamiento de la edificación

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Ahorrar se ha convertido en un objetivo prioritario a la hora de enfocar nuestro actual consumo energético.

Hogares, empresas, instituciones han adoptado una filosofía de eficiencia, buscando limitar los altos costes derivados de la electricidad. El aislamiento ha supuesto ante todo ello un recurso eficaz para solventar el problema, una alternativa que no sólo disminuye la factura de consumo, sino que garantiza unas mejoras en términos de aprovechamiento y bienestar realmente notables.

Es en éste área donde la lana de vidrio cobra importancia; se trata de un material de frecuente aplicación en la construcción, enfocado principalmente en paredes, fachadas o revestimientos gracias a sus propiedades en los campos del aislamiento térmico y acústico.

El principal aliciente de su instalación está enfocado al aislamiento acústico,  ofreciendo una gran capacidad de absorción acústica ante ruidos y excesivos decibelios. Su rendimiento limita la sucesión de ecos y reverberancias dentro de recintos  incrementando el silencio.

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El sistema conocido como “masa-resorte-masa” es el mecanismo por el que logra sus efectos, un procedimiento que se produce cuando instalamos un material de alta densidad, como la lana de vidrio, entre estructuras rígidas como tabiques o semitabiques. Por su elasticidad, la lana absorbe el ruido y los sonidos externos actuando como resorte receptivo y amortiguando, así, el paso de las ondas sonoras.

De entre sus muchas ventajas hay que destacar su baja conductividad térmica, siendo uno de los materiales aislantes de menor graduación de su tipo,  toda una garantía en ahorro de consumo en combustibles.

De igual manera se trata de un material incombustible y altamente estable, sin ningún tipo de contracción o expansión como reacción a su exposición ante altas o bajas temperaturas, todo un recurso de utilidad al conseguir eliminar el llamado “efecto fuga” del calor o el frío por posibles huecos en la estructura.

 La lana de vidrio es, también, un material resistente, variando su estructura y deformándola pudiendo volver su estado inicial. Todo un aliciente para poder cubrir los pequeños huecos sin aislamiento. Además, no favorece la corrosión, evitando los riesgos sobre materiales como el acero.

Finalmente, destacar su fácil instalación, manejo y traslado. Beneficios a tener en cuenta a la hora de limitar la planificación de acción y presupuesto ante una obra.

Si estas interesado en este tipo de aislante o tienes cualquier duda o consulta, contacta con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.

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